viernes, 16 de julio de 2010

Mi descubrimiento de Paul Newman y de paso del boxeo

Hay una película que se llama "Marcado por el odio" (1956) que dirigió con acierto el algo pesado Robert Wise (Sonrisas y lágrimas, West Side Story). No recuerdo gran cosa de esta película, en ella debutó Steve McQueen y Paul Newman consiguió este papel porque James Dean se estrelló con su "pequeño bastardo". A priori es un drama clásico sobre boxeo, un biopic que se dice ahora sobre Rocky Graciano, tal vez el mejor boxeador blanco de todos los tiempos (el Larry Bird del cuadrilátero). Newman, ascendiendo desde una infancia "marcada por el odio" hasta la cima.



El hecho de nacer de forma desordenada y la magia de la televisión hizo que esta fuese la primera película de Paul Newman que vi y también la primera de boxeo. Desde entonces me quedé fascinado por este emblema de carne del buen cine y cada película en la que veía que salía pedía un poco de trasnoche. Rara vez me decepcionó.

Lo curioso es que no me acuerdo de casi nada de esta película pero nunca la he olvidado. No recuerdo su final, ni su inicio, ni las caras de la mayoría de los secundarios pero si es cierto que una buena película son 3 escenas buenas y ninguna mala, aquí van dos escenas maravillosas. Algo más habrá por ahí.

En una de ellas, Graziano comienza su carrera de boxeador y le miente a su novia sobre lo que hace en el gimnasio donde se entrena ("allí nadie se pega"). Pero un buen día, ella va al gimnasio y Graziano, que estaba partiéndose la cara con un sparring, al verla llegar avisa a su oponente y se abrazan y empiezan a bailar en un convenio de camaradería encubridora. Una forma preciosa de retratar a los boxeadores

La otra escena es una de las mejores elipsis de la historia del cine. Ha nacido el hijo/a de Graziano y su esposa. Graziano está empezando a ganarse la vida como boxeador y cada día vuelve a casa con la cara algo magullada. El siguiente esquema se repite varias veces, Graziano se asoma por la puerta con la cara hinchada, el bebé al verlo chilla de miedo y la madre le dice "tranquilo, es papá". Así vemos la escena avanzando a través del tiempo. Graziano aparece y un bebé que se va convirtiendo en niño se asusta al verle. Hasta que un buen día Graziano aparece con la cara totalmente amoratada, casi desfigurada y su mujer grita de horror al verle ¿qué le dice su hijo? "tranquila, es papá". El niño ha crecido, el tiempo ha pasado.

Y con esto y con descubrirme a Paul Newman, esta película ya tiene en servidor un ascensorista al olimpo.

2 comentarios:

  1. A Yago sin embargo hay que decirle "tranquilo hijo, que sí, que ya viene papá".

    ResponderEliminar
  2. En verdad, Paul Newman y yo, si nos miras en blanco y negro tenemos los mismos ojos.

    ResponderEliminar

Demuestra que tú también opinas sin saber