Voy a escribirlo ahora porque vaya usted a saber lo que pensaré mañana, pero lo que voy a escribir ahora es lo que pienso y lo que quiero pensar.
Llevo desde la temporada 92/93 viendo fútbol. Ese año ganó el Barça la liga y me faltó Salva del Celta de Vigo para acabar mi primer álbum de cromos. Desde entonces siempre vi factible que el Madrid ganase ligas y champions y pensé que era posible que un racingista fuese a un mundial o que algún día los cántabros llegaríamos lejos en la copa o en la UEFA, pero nunca pensé que vería ganar nada a la selección. Hoy, llegados a las semifinales ya hemos hecho el mejor papel en 60 años y con una Eurocopa en el bolsillo. Y desde nuestro mejor momento, como un personaje shakesperiano insatisfecho saboreamos nuestra perseguida venganza con cara de "¿esto era?"
Estamos tan acostumbrados a caer en cuartos (los años buenos) que después de esa eliminatoria nos ha entrado un vacío, la nada, no sabemos cómo comportarnos y por eso andamos que si pivotes, Torres y otras zonas de carga. Lo que decía el personaje de Harvey Keitel (¡actorazo!) en Abierto hasta el amanecer nos viene como anillo al dedo "¿tan perdedor eres que no sabes cuándo has ganado?"
España ha estado al límite todos los partidos y casi siempre ha resuelto, ha tenido rachas de juego bueno o muy bueno y ha tenido valor y colmillo siempre, algo que se le ha echado en cara a la selección otros mundiales. Y lo más importante, todo esto ha sido trepidante, sorprendente y dramático. Yo lo he disfrutado. Este es un Lorem Ipsum, perdón, Carpe Diem para todos los amargaos futboleros. Si no lo estamos disfrutando hoy, mañana puede que no tengamos nada que disfrutar. Me parece que a menudo se nos olvida cuál es la parte más importante del fútbol.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Demuestra que tú también opinas sin saber